Leo Bonten, un hombre residente de Ámsterdam, Países Bajos, perdió su pierna tras una infección bacterial originada por un hueso roto. Luego de la amputación, solicitó a los doctores que le permitieran guardar su extremidad. Después de unas intensas negociaciones, el hospital accedió. Unos meses después, el holandés comenzó a tener problemas económicos y decidió hacer lo inimaginable. Mira las fotos y descubre los dos hechos insólitos que envuelven esta historia.
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