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FOTOS: secretos que guarda Jerusalén sobre Jesucristo y la Semana Santa

El Santo Sepulcro vacío La tumba vacía de Jesús, venerada desde el siglo I, siempre se encuentra con una fila personas esperando detrás de unas vallas policiales, a las que un sacerdote griego-ortodoxo grita silencio bajo amenazas. El mismo sacerdote se dedica a separar en pequeños grupos de cuatro o cinco personas y a meterlas sin piedad en la diminuta cámara funeraria por una puerta de 133 centímetros de alto, por la que tienen que salir pasados apenas un par de minutos. / Foto: ABC
El Gólgota El Gólgota es retratado como un monte en forma de calva (“el lugar de la Calavera”, dice la Biblia), pero lo que el peregrino se encuentra hoy es un altar de deslumbrante pan de oro, tapizado en el suelo por mármoles, y situado a modo de oratorio en lo alto de una escalera difícil de subir. Es el sitio de la Crucifixión y Muerte de Jesucristo. La estancia no es muy grande y por lo que turistas a veces tienen que llegar a él a empujones. / Foto: ABC
La piedra de la unción La piedra plana donde José de Arimatea y Nicodemo prepararon el cuerpo sin vida de Jesús se encuentra ubicada en el camino entre el lugar de la Cruz y la Santa Tumba. No es una pieza muy conocida, pero es imposible no verla, puesto que es lo primero con lo que uno se topa al entrar en la Basílica del Sepulcro. En ella flota una fila de blancas lámparas de aceite, de las que gotean óleos perfumados con los que peregrinos arrodillados en el suelo intentan impregnar pañuelos, rosarios. / Foto: ABC
La Cruz - Capilla de Santa Elena Es una cueva o cisterna situada bajo la Basílica del Santo Sepulcro y, a pesar de la relevancia que se le pueda suponer, es un rincón por el que pasa poca gente. Es demasiado oscuro. Al final de una escalera empinada hay una valla que encierra el lugar donde se halló la reliquia. / Foto: ABC
La Vía Dolorosa Una procesión recorre todos los viernes los 600 metros que van desde la fortaleza Antonia y el Pretorio, donde se celebró el juicio de Jesús ante Pilatos, hasta la iglesia del Santo Sepulcro de la Vía Dolorosa, que tiene sus cinco últimas estaciones dentro del templo. Es un recorrido muy bullicioso, plagado de bares de té o de tiendas de presuntas antigüedades, que va del barrio musulmán al cristiano. / Foto: ABC
La flagelación de Cristo - Convento franciscano de la Ciudad Vieja Forma parte del convento franciscano de la Ciudad Vieja, en la cúpula central luce una corona de espinas de mosaico y en las paredes tres hermosas vidrieras. Las leyendas de los viejos peregrinos contaban que en su interior podían escucharse los latigazos con los que fue azotado Cristo. En el encontramos el llamado Arco del Ecce Homo, el lugar donde Pilatos presentó a Jesús a la muchedumbre. / Foto: ABC
Getsemaní - Los olivos de Getsemaní Es un recinto mínimo y muy cuidado donde todavía crecen los olivos que, aseguran los frailes Franciscanos que están a su cuidado, fueron testigos de la oración de Cristo antes de su prendimiento. De hecho, la roca plana donde la tradición dice que Jesús fue capturado y sudó sangre se conserva a escasos metros, dentro de la muy moderna iglesia de la Agonía de Getsemaní. / Foto: ABC
La Última Cena - Abadía de la Dormición de la Virgen María Está situada en lo alto del Monte Sión. La mayor parte de lo que se contempla fue construido por los franciscanos en el siglo XVI para conmemorar la sagrada reunión de Cristo con sus discípulos. Aquí también se encuentra, en el piso bajo una escuela talmúdica, el monumento funerario conocido como “tumba de David”. No existe prueba alguna de que Jesucristo compartiera la cena de Pascua previa a la Pasión e instituyera la Eucaristía en este lugar. / Foto: ABC
El Mar de Galilea Una Semana Santa en Jerusalén puede concluir a orillas de un lago, el Tiberiades o Mar de Galilea. La zona permite descubrir preciosos escenarios de distintos episodios de la vida de Jesús: Cafarnaum, la casa de Pedro, el monte de las Bienaventuranzas o Magdala. / Foto: ABC

Jerusalén es quizá para los cristianos el lugar más místico del planeta. Es por ello que en la Semana Santa, muchos turistas o fotógrafos llegan hasta el punto exacto donde se podría decir que se inició todo sobre las religiones creyentes en Jesucristo. La tumba vacía de Jesús, el Santo Sepulcro, el Golgota son algunos de los atractivos religiosos, pero que debido a la bulla de la gente parecen haber perdido esa esencia espiritual. A continuación conoce algunos de los secretos de esta antigua ciudad, en la galería realizada con la información de ABC.es.

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