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Messi despidió al Pep Guardiola con cuatro goles

Messi despidió al Pep Guardiola con cuatro goles

Cuatro goles de Messi se convirtieron en la mejor despedida para Pep Guardiola, en su último partido en el banquillo del Camp Nou. Abrió la cuenta de falta directa, hizo el segundo de penalti, el tercero culminando una gran jugada y cerró el 4-0 de nuevo de penalti antes de ir a abrazar a Guardiola.

Mucho antes de comenzar el partido el protagonista era evidente: Pep Guardiola. Después de cuatro años plagados de éxitos, el derbi ante el Espanyol era su último partido en el Camp Nou, que le preparaba un merecido homenaje. Con este panorama, el conjunto de Mauricio Pochettino no era más que un convidado de piedra a la fiesta del barcelonismo.

El coliseo azulgrana no decepcionó, coreando sin descanso el nombre de Guardiola hasta el pitizo inicial y desplegando una enorme lona con el mensaje "Testimem Pep" (Te queremos Pep). Entre tanta celebración, los noventa minutos de tiempo reglamentario habían pasado por completo a un segundo plano. Pero eso acabó según empezó el partido.

Pep ha conseguido que cuando rueda el balón, todo lo demás desaparezca para sus jugadores. El partido ante el Espanyol no ha sido una excepción, pese a toda la emotividad que reinaba en el ambiente; y si hay un jugador que no entiende de relajaciones es Leo Messi, que nada más comenzar el partido se vació para hacer su particular homenaje a base de goles.

El primero llegó de falta directa, colándose ante el vuelo de un impotente Cristian Álvarez tras despeinar el flequillo de uno de los jugadores de la barrera. Con un Barça controlador pero al ralentí, llego el descanso. La sensación de que no era más que un trámite seguía flotando en el Camp Nou. Pep quería la mayor normalidad posible durante el partido y tras la reanudación, movió piezas para dinamizar a los suyos.

Fábregas, Tello y Xavi fueron ingresando en la segunda mitad, mientras el estadio seguía dándole cariño a Pep y Pep seguía centrado en corregir a los que todavía son sus chicos. Entre unas cosas y otras, se iban intercalando los goles de Messi. El segundo llegó de penalti por mano de Cristian Gómez, y con un inmejorable control y una gran definición firmaba su segundo hat-trick consecutivo tras el logrado ante el Málaga.

Cualquiera podría pensar que con el tercer gol Messi y el Barça sucumbirían al conformismo, pero no habría sido la mejor forma de homenajear a Pep. Y cuando Forlín derribó a Busquets y Teixiera volvió a señalar el punto fatídico, Messi volvió a afilar el cuchillo. Batió a Cristian Álvarez con suspense para hacer su gol número 50, y se marchó de forma decidida al banquillo azulgrana.

Salió corriendo y llegó casi andando, como temeroso de recibir algún reproche de su técnico. Pero no era día para reproches, Pep esbozó una sonrisa y le tendió la mano a su estrella antes de fundirse en un emotivo abrazo. Leo compensaba así su ausencia en la rueda de prensa que la que Pep anunció su adiós, a la para que se rendía ante el técnico que le convirtió en el mejor jugador del mundo.

Cuando concluyó el partido, nadie miró el resultado. Todos los ojos se posaron sobre Pep, y acto seguido se dirigieron al video marcador, donde se proyectó un breve resumen visual de los éxitos de Pep como técnico del Barça. Al finalizar, Guardiola cogió un micro para hacer las delicias de la afición con un breve pero sentido discurso, que finalizó con un "hasta pronto", asegurando que no le van a perder de vista.

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