La escasez de gas licuado de petróleo (GLP) en Trujillo está obligando a varios conductores a tomar medidas extremas e imprudentes para continuar trabajando. Un taxista decidió adaptar de manera improvisada un balón de gas doméstico en su vehículo, con el objetivo de no detener sus labores diarias.
Según explicó el conductor, la decisión fue tomada luego de quedarse sin combustible durante la madrugada mientras realizaba su jornada laboral.
“Le he puesto el balón porque en la madrugada salí a trabajar a las 2 de la mañana, se me acabó el gas y estuve en la cuadra dos horas sin avanzar. Tuve que sacar el balón de gas de mi casa”, relató el taxista.
Escasez también afecta a las familias
El problema no solo impacta el trabajo del conductor, sino también la dinámica familiar. Al retirar el balón de gas de su vivienda para utilizarlo en el vehículo, su esposa expresó su preocupación por no contar con el combustible para cocinar.
“Mi esposa me estaba llamando preguntando a qué hora traía el balón de gas para cocinar. Le dije que tenía que sacar mi diario y luego se lo llevaba. Todo esto porque no hay grifos”, comentó.
La situación en la ciudad de Trujillo refleja el impacto directo que tiene la escasez de combustible en los trabajadores del transporte, quienes, ante la falta de alternativas, toman decisiones límite para mantener su fuente de ingresos mientras se normaliza el abastecimiento de GLP en el país.