El hallazgo del cuerpo de una mujer dentro de un colchón en la zona de San Martín de Porres generó conmoción y múltiples interrogantes desde el primer momento porque no se encontraron documentos ni pertenencias que permitieran identificarla, señalaron fuentes vinculadas a la investigación, lo que llevó a presumir inicialmente que se trataba de una persona extranjera sin familiares cercanos en el país.
La identificación fue posible días después gracias a un tatuaje con una corona y un nombre muy parecido a uno que llevaba su pareja que vive actualmente en Ecuador. Esto permitió conocer que la víctima era Jennifer Lisbeth, ciudadana ecuatoriana de 25 años. Según sus parientes, la joven ingresó al Perú el 11 de enero “buscando un futuro mejor para sus hijos”.
“Ella vino con esperanza y nunca dijo que estaba en peligro”
La hermana de Jennifer relató que mantuvieron comunicación constante hasta el 14 de enero. “Ella siempre estaba contenta, nunca nos dijo que algo iba mal”, declaró entre lágrimas. En sus últimos mensajes, la joven habría manifestado nostalgia por sus hijos, pero “jamás habló de amenazas ni de problemas”.
Actualmente, los familiares se encuentran en Lima exigiendo respuestas y apoyo institucional. “Solo queremos llevarla a casa y darle sepultura en su país”, expresó su hermana, mientras su pareja pidió que “la necropsia diga la verdad”. La Policía Nacional del Perú continúa con las diligencias para esclarecer el caso y determinar responsabilidades.