A pocos mese de su apertura, la nueva Vía Expresa Sur vuelve a estar en el centro de la controversia tras el fallecimiento de Eulogia Quihui, quien murió luego de ser atropellada mientras intentaba cruzar esta vía en el distrito de Surco. El hecho ha reavivado las críticas de vecinos y familiares, quienes señalan que la infraestructura fue puesta en funcionamiento sin contar con condiciones mínimas de seguridad para los peatones, en una obra que fue inaugurada durante la gestión del entonces alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, y que hoy está bajo la administración del actual alcalde, Renzo Reggiardo.
Equipos periodísticos que recorrieron la zona constataron que, en varios tramos, no existen semáforos, puentes peatonales ni demarcación adecuada de cruces. Vecinos denunciaron que la presencia de controladores de tránsito es limitada y solo se da por breves periodos del día, lo que deja amplios horarios sin fiscalización efectiva. Además, cuestionaron que los vehículos circulan a alta velocidad pese a las restricciones existentes.
Deficiencias de señalización y fiscalización en la Vía Expresa Sur
Durante el recorrido por aproximadamente cuatro de los cinco kilómetros de la vía, se identificó señalización que indica los límites de velocidad; sin embargo, en la práctica, muchos conductores no respetan estas disposiciones. A ello se suma la ausencia de líneas peatonales visibles y de semáforos en puntos de cruce frecuentes, lo que obliga a los transeúntes a arriesgarse para atravesar la vía.
Especialistas y vecinos advierten que estas falencias convierten a la Vía Expresa Sur en un espacio de alto riesgo, donde la imprudencia vehicular se combina con la falta de infraestructura y control. Ante este escenario, la población exige acciones inmediatas de las autoridades para evitar que se repitan tragedias y garantizar condiciones seguras tanto para peatones como para conductores.