La ciudad francesa de Saint Guénolé amaneció cubierta con un manto blanco que parecía nieve, pero que en realidad era espuma blanca de mar, que al combinarse con el oleaje y el viento llegó hasta esa ciudad creando un espectáculo inesperado que sorprendió a los habitantes, quienes grabaron lo ocurrido y lo compartieron en las redes sociales.
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