La captura del dictador Nicolás Maduro, confirmada la madrugada del sábado tras una operación anunciada por Estados Unidos, sorprendió a buena parte de la región. Apenas 48 horas antes, el gobernante venezolano había aparecido públicamente en una entrevista difundida por medios afines, en la que no evidenciaba señales de alerta ni referencias a un posible desenlace como el que finalmente ocurrió.
La grabación se realizó la tarde del 31 de diciembre de 2025 en Caracas y fue presentada como la tradicional “entrevista de Año Nuevo”. El formato llamó la atención por su informalidad: el diálogo se desarrolló mientras Maduro conducía su vehículo por distintas zonas de la capital, acompañado de su esposa, Cilia Flores, y del ministro Freddy Ñáñez. Según el testimonio del entrevistador Ignacio Ramonet, no se observó presencia de escoltas ni despliegue de seguridad durante el recorrido.
El contexto en el que se realizó la entrevista era especialmente delicado. Venezuela enfrentaba desde meses atrás una fuerte presión diplomática y militar de Estados Unidos, con advertencias públicas y un despliegue naval en la región. Aun así, Maduro evitó referirse a ese escenario y optó por proyectar normalidad, mostrando control y confianza en la continuidad de su gobierno.
SU ÚLTIMA APARICIÓN
En sus declaraciones, el mandatario se enfocó en resaltar indicadores económicos favorables, como el crecimiento estimado del 9% para 2025 según la Cepal, y defendió el modelo productivo impulsado por su gestión. Sus palabras, centradas en la autosuficiencia económica y la superación del bloqueo, quedaron registradas como su último pronunciamiento público antes de ser detenido, en un giro inesperado que cambió el rumbo político de Venezuela.