Tony Sellers es un hombre de Irlanda del Norte cuya madre vive en una casa de reposo especial para ancianos. Ella se llama Sadie, tiene 79 años y nunca tuvo problemas en el lugar donde vive, por el contrario, se siente muy cómoda. Sin embargo, hace unos días Tony fue a visitarla pero cuando llegó descubrió que había desaparecido desde hace varias horas. “¿Cómo una mujer de casi 80 años pudo escapar?”, es lo que todos se preguntaban pero no tomaron en cuenta que aquel día su nieta Samantha la visitó. Fue gracias a ella que ambas pudieron escabullirse de la seguridad y se dirigieron hacia un salón de tatuajes donde la anciana no dudó en elegir un diseño para su brazo izquierdo.
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