Senegal se consagró campeón de la Copa Africana de Naciones al derrotar a Marruecos en una final cargada de controversia y giros inesperados, considerada ya como una de las más caóticas de la historia del torneo. En el estadio de Rabat y ante un ambiente adverso, el equipo senegalés logró imponerse en la prórroga gracias a un gol de Pape Gueye, frustrando el sueño del anfitrión de levantar el trofeo tras cinco décadas.
El encuentro fue tenso y disputado, pero la polémica estalló en los minutos finales del tiempo reglamentario. Primero, el árbitro anuló un gol a Senegal en una acción discutida. Luego, tras la intervención del VAR, sancionó un penal a favor de Marruecos en el descuento, una decisión que desató la indignación del conjunto visitante y de su comando técnico.
La situación alcanzó un punto crítico cuando, por orden del entrenador Pape Thiaw, los jugadores de Senegal abandonaron momentáneamente el terreno de juego en señal de protesta. Fue entonces cuando el capitán Sadio Mané intervino para evitar que el partido se diera por terminado por incomparecencia y pidió a sus compañeros regresar al campo. Minutos después, Brahim Díaz falló el penal y el duelo se fue a la prórroga.
TRIUNFO HISTÓRICO
En el tiempo extra, Senegal encontró justicia deportiva. Pape Gueye apareció para marcar el gol decisivo y sellar el triunfo histórico. El título coronó a un equipo que llegó a la final en medio de reclamos por presunto trato desigual durante la organización del partido y que, pese a todo, supo sobreponerse a la adversidad para levantar su segunda Copa Africana, tras la obtenida en 2021.