La creencia popular de que la edad de los perros se calcula multiplicando sus años por siete sigue muy extendida, pero no se ajusta a la realidad científica. En países como España, donde la población canina supera los nueve millones y más de una cuarta parte de los hogares convive con al menos un perro, comprender cómo envejecen realmente estas mascotas se ha vuelto clave para garantizar su bienestar a lo largo de su vida.
La edad de los perros no se mide con una regla fija
Los veterinarios coinciden en que el envejecimiento canino no es comparable de forma directa con el humano. Israel Pérez Asín, médico veterinario conocido en redes sociales como Tu veterinario online, explica que la famosa equivalencia de “un año de perro por siete de humano” se popularizó por su sencillez, pero resulta engañosa. El desarrollo de los perros es acelerado en sus primeros años y luego cambia según factores como el tamaño y la raza.
De acuerdo con el especialista, el primer año de vida de un perro equivale aproximadamente a 15 años humanos, lo que significa que un cachorro ya ha pasado por una etapa similar a la adolescencia. Al cumplir dos años, su edad sería comparable a la de un adulto joven de unos 24 años. A partir del tercer año, el ritmo de envejecimiento deja de ser uniforme y varía de manera considerable entre distintos tipos de perros.
El tamaño corporal es uno de los factores más determinantes. Los perros pequeños suelen envejecer más lentamente y, en promedio, viven más años. Razas como el yorkshire terrier alcanzan entre 13 y 16 años, mientras que el chihuahua puede llegar incluso a las dos décadas. En contraste, los perros grandes presentan un envejecimiento más rápido y una esperanza de vida menor, cercana a los 9 o 10 años, como ocurre con el san bernardo o el mastín.
Comprender estas diferencias no es solo una curiosidad, sino una herramienta práctica para el cuidado responsable. Conocer la “edad real” de un perro permite ajustar su alimentación, programar chequeos veterinarios adecuados y ofrecerle los cuidados acordes a cada etapa de su vida, contribuyendo a una mejor calidad de vida y a una vejez más saludable.