“No puedo dar una opinión directa sobre él en tanto no lo conozco ni lo he evaluado”, advirtió el médico psiquiatra Carlos Bromley al referirse a Erick Moreno Hernández, alias el ‘Monstruo’. No obstante, señaló que, a partir de “lo que todos hemos observado a través de los medios de comunicación”, es posible identificar patrones conductuales asociados a personas con trayectorias criminales, como “baja o nula empatía, frialdad emocional y una conducta orientada únicamente a su beneficio personal”.
El especialista sostuvo que este tipo de individuos “pueden ser muy inteligentes y aprender comportamientos que realizan para impresionar o convencer a otras personas”, por lo que los mensajes de aparente arrepentimiento o conversión religiosa “pueden formar parte de estrategias aprendidas”. En ese sentido, remarcó que “son capaces de mentir, de fabricar situaciones y actuar de acuerdo a lo que el otro espera de ellos”, sin que ello implique un cambio real en su estructura emocional.
“El psicópata nace y el sociópata se forma en entornos violentos y delictivos”
Al explicar el origen de estas conductas, Bromley indicó que “el psicópata ya nace con ciertas características”, mientras que “el sociópata crece en un ambiente delincuencial”, ambos caminos que “convergen en una sola forma de actuar”. Detalló que, en muchos casos, se trata de familias “disfuncionales, con padres ausentes, consumo de alcohol o drogas y violencia intrafamiliar”, donde los menores “aprenden el modelo que luego replican en su vida adulta”.
Respecto al impacto del encierro, el psiquiatra explicó que personas con este perfil “aprenden con mucha facilidad a adaptarse incluso a situaciones difíciles”, por lo que el aislamiento o la reclusión prolongada “no les genera el mismo nivel de angustia o frustración que a otras personas”. Añadió que la eventual colaboración con la justicia puede responder a un cálculo frío, ya que “piensan que con cierta colaboración podrían disminuir sus penas y salir para continuar su vida en el exterior”.