Los peruanos vivimos todos los días enfrentando un Estado que no responde: malos servicios, inseguridad, indiferencia y corrupción. Brinda mucho y recibe poco. Y de lo poco que recibe, hay algo que no se puede tocar: su derecho a decidir, su derecho a votar.
Ayer, la ONPE sobrepasó ese límite. Lo que debía ser una fiesta democrática terminó en un escándalo. Errores, desorden, caos… y hechos muy oscuros que han vuelto a poner bajo sospecha algo que debería ser sagrado: el voto.
Y aquí hay una constante entre el 2021 y el 2026: un nombre propio, Piero Corvetto. Hoy ya no goza de lo mínimo indispensable para ocupar el cargo: la confianza. Y sin confianza, no hay autoridad.
Y sin autoridad, no hay proceso electoral que valga. No la tienen los ciudadanos. No la tienen los partidos. No la tiene el Jurado Nacional de Elecciones, ni la Junta Nacional de Justicia.
Señor Corvetto: usted ya no representa a nadie.
Por eso, desde aquí lo decimos con claridad: dé un paso al costado. Renuncie. Intente limpiar su nombre… y evite terminar como otros antecesores suyos en la ONPE. El Perú no quiere que usted cuente nuestros votos. Váyase… y no forme más parte de la historia negra del Perú.
PANAMERICANA TELEVISIÓN