La mañana de este lunes se puso en marcha el plan de desvío vehicular en la avenida Javier Prado, como parte de la denominada “marcha blanca” previa al inicio de la construcción de la vía rápida. La implementación de esta medida provocó un severo caos vehicular en los alrededores del Óvalo Monitor Huáscar, donde largas filas de autos y retrasos marcaron el tránsito en horas punta.
De acuerdo con las autoridades, la obra de la vía rápida demandará aproximadamente un año y busca reducir de manera significativa la congestión en uno de los principales ejes viales de la capital. El ingeniero Luis Romero, gerente de Proyectos de Invermet, explicó que la zona de intervención comprende un tramo de un kilómetro, donde se edificará un puente elevado con dos carriles por sentido, entre el Club Golf Los Incas y la avenida Los Frutales.
Como parte del plan de contingencia, se habilitaron tres rutas alternas para los vehículos particulares. Estas vías parten desde el Óvalo Monitor Huáscar y se reconectan a la altura de la avenida La Molina, con desvíos por Santiago de Surco, la avenida Club Golf Los Incas, Circunvalación del Golf, Raúl Ferrero y un recorrido que enlaza con la Panamericana Sur antes de retomar la Javier Prado por el lado este.
¿QUÉ DICEN LOS USUARIOS?
Si bien las autoridades aseguraron que el plan no afecta el recorrido del Corredor Rojo ni el acceso de trabajadores y vecinos, durante el primer día los usuarios expresaron su incomodidad. Taxistas y peatones denunciaron largas caminatas, restricciones de ingreso y falta de facilidades para personas con lesiones, situación que podría agravarse cuando, a partir del 29 de enero, se concrete el cierre definitivo de vías y se inicien formalmente las obras de la vía rápida.