Los festejos previos a los carnavales en Brasil tuvieron un tinte político. Cientos de juerguistas que participaban en las fiestas callejeras aprovecharon para protestar contra la presidenta Dilma Rousseff y los actos de corrupción que se destaparon durante su gobierno. Otro hecho que marcó las celebraciones fue el asesinato de un hombre. Un grupo de desconocidos abrió fuego contra la multitud. Tres sujetos también resultaron heridos.
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