Salud

Cómo percibimos nuestro cuerpo

Esta área de la corteza cerebral recibe información de todas las partes del cuerpo, como la piel, los músculos, las articulaciones, interpreta las sensaciones táctiles y calcula la presión con la que se debe presionar un objeto para asirlo. De acuerdo con las conclusiones del estudio, es posible que los defectos en su funcionamiento estén relacionados con enfermedades como la anorexia o el trastorno dismórfico. Quienes padecen esta última alteración se preocupan excesivamente por un pequeño defecto de su cuerpo (a veces es incluso imaginario) y frecuentemente tienen una imagen de su tamaño corporal que no corresponde con la realidad. LA ILUSIÓN DE PINOCHO En el estudio, publicado por la revista científica 'PLoS Biology', los científicos realizaron un curioso experimento. Colocaron en la muñeca de cada uno de los 17 participantes un aparato vibrador que estimulaba un tendón de la articulación. De este modo se producía la falsa sensación de que la muñeca se doblaba. Cuando situaban la muñeca en cualquier lugar del cuerpo del voluntario, la falsa sensación de movimiento de la articulación les hacía percibir unas dimensiones corporales que no casaban con la realidad (imagen superior). "Esta técnica se conoce con el nombre de 'ilusión de Pinocho' porque puedes sentir que tu nariz está creciendo cuando te agarras la punta. Es una manera de engañar al cerebro y manipular la percepción de las dimensiones de nuestro cuerpo", explica el doctor Henrik Ehrsson, director del estudio en la University College de Londres. En el experimento, pidieron a los voluntarios que cerraran los ojos y situaran sus manos en la cintura. A continuación, el aparato de vibración hacía sentir a los participantes que su muñeca se doblaba hacia el interior. De esta forma, los voluntarios creían percibir que su cintura les encogía hasta un 28% de la medida original. Visualizar los resultados A través de la resonancia magnética funcional, los científicos recogían las variaciones de flujo sanguíneo que se producían mientras el vibrador actuaba. "Observamos que había una parte de la corteza cerebral especialmente activa durante el experimento [el córtex parietal posterior]", explica el doctor. Los que sintieron la mayor reducción de la medida de la cintura presentaron la actividad más intensa. "Procesamos información sobre nuestra talla corporal cada día, por ejemplo, al ponernos la ropa cada mañana o cuando pasamos por una puerta estrecha o cuando nos agachamos ante un techo bajo", señala Ehrsson. "Sin embargo, no existen receptores concretos en el cuerpo que envíen información de nuestra talla y sobre la forma de las partes del cuerpo al cerebro. Las conclusiones del experimento refuerzan la idea de que el córtex calcula el tamaño del cuerpo integrando señales que provienen de la piel, los músculos y las articulaciones, así como las señales visuales", concluye. (Fuente: El Mundo)

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