Salud

Conoce los siete insectos que podrían salvar al planeta de la hambruna

Orugas mopane - En esta foto se puede apreciar la etapa larval de una mariposa emperador (Imbrasia belina), una especie fácil de encontrar y muy consumida en toda la zona sur de África. Según la FAO las orugas mopane son una gran fuente de potasio, sodio, calcio, fósforo, magnesio, zinc y manganeso.
Saltamontes - También conocidos como langostas, se consumen en todo el sur de México. Son servidos tostados (dándoles un particular crujido de satisfacción) y condimentados con ajo, jugo de limón y sal, o con guacamole o polvo seco de ají. Los saltamontes son una fuente rica en proteínas.
Oruga bruja- Es un alimento dietético básico. Cuando se consume cruda su sabor es parecido al de las almendras y si se cocina entre las brasas la piel adquiere una textura crujiente con un sabor muy parecido al del pollo asado. Además, la oruga bruja contiene ácido oleico, una grasa monoinsaturada de Omega-9.
Termitas - Aprovecha la rica calidad nutricional friéndolos, secándolos al sol o cociéndolos al vapor en hojas de plátano. Estos insectos contienen un 38% de proteínas, son ricas en hierro, calcio, ácidos grasos esenciales y aminoácidos como el triptófano.
Picudo rojo de las palmeras- son consideradas un manjar entre las tribus africanas, estas larvas se pueden freír fácilmente porque sus cuerpos están abarrotados de grasa, aunque también pueden comerse crudas, son fuente de potasio, zinc, hierro y fósforo, así como de numerosos aminoácidos.
Chinches - Son consumidas en Asia, Sudamérica y África. Estos insectos son una gran fuente de nutrientes, incluyendo proteínas, hierro, potasio y fósforo. Son tostados o secados al sol después de haberse puesto a remojo en agua. Como beneficio adicional, el agua resultante (que absorbe las secreciones nocivas) puede ser utilizada como pesticida.
Larvas del gusano de la harina- estas larvas son criadas en Holanda para el consumo humano y animal, en gran medida porque pueden crecer en los climas templados. El valor nutricional de estas larvas es difícil de superar: son ricas en cobre, sodio, potasio, hierro, zinc y selenio.

A medida que la población  continúa acercándose a los ocho mil millones de personas, alimentar a tanta gente  es cada vez más difícil. Un gran número de expertos afirma que la gente muy pronto no tendrá más remedio que consumir insectos, una dieta también conocida como “entomofagia”.

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