Trabajan bajo el inclemente sol. Invisibles muchas veces a los ojos de los bañistas hasta que el antojo o la necesidad se presenta, sea en forma de un flotador o una porción de fresca gelatina. Ellos son los ambulantes de la playa sobre cuyos hombros cargan también la responsabilidad de sacar adelante a sus familias. Panorama intentó vivir durante algunas horas bajo la piel de estos reyes del recurseo para traernos el siguiente informe.
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Los oportunistas de la crisis del gas: ¿Quiénes le metieron la mano al bolsillo? |