Esta es una historia de dos luchas: la de un padre por darle a su hijo calidad de vida y la de un niño para encontrar su sonrisa. Una historia que empezó hace 10 años cuando un mal congénito hizo que Danielito naciera con dos malformaciones: labio leporino y paladar hendido. De no ser por la lucha de su padre, quien logró obtener la custodia de su hijo, traerlo a Lima y seguir sin desmayo cada uno de sus tratamientos, la recuperación de este niño hubiera sido imposible. Hoy puede hablar, sonreír y ser incluso el símbolo de una campaña pro fondos para el tratamiento de otros niños con el mismo mal.
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