Sucedió en el 2025: el año más violento para el transporte público, con 60 conductores asesinados
Los ataques no solo dejaron miedo, sino también una estela de muerte que alcanzó tanto a trabajadores del volante como a pasajeros inocentes.

Los ataques no solo dejaron miedo, sino también una estela de muerte que alcanzó tanto a trabajadores del volante como a pasajeros inocentes.
El 2025 quedará marcado como uno de los años más violentos para el transporte público en el Perú. Conductores y cobradores vivieron bajo amenaza constante de bandas de extorsionadores, que con balas y mensajes intimidatorios convirtieron buses, combis y colectivos en verdaderos “féretros andantes”. Los ataques no solo dejaron miedo, sino también una estela de muerte que alcanzó tanto a trabajadores del volante como a pasajeros inocentes.
CIFRAS
Según el Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público, entre enero y noviembre se registraron 121 atentados extorsivos contra el transporte público, con al menos 60 conductores asesinados. A ello se suma que el Sistema de Denuncias Policiales de la PNP recibió este año un promedio de 68 denuncias diarias por extorsión, muchas de ellas vinculadas directamente al sector transporte, convertido en uno de los principales blancos del crimen organizado.
La violencia se extendió por diversos puntos de Lima y regiones. Empresas de San Juan de Lurigancho, Villa El Salvador, Ate, Carabayllo, Independencia y San Martín de Porres se vieron obligadas a paralizar operaciones tras atentados armados. Una de las más golpeadas fue El Rápido, cuyos buses fueron atacados en plena ruta y cuyos paraderos terminaron con impactos de bala. La situación llevó a los transportistas a realizar al menos siete paros durante el año, como medida desesperada para exigir seguridad.
Pese a algunas capturas de cabecillas, los ataques no cesaron. Antes de cerrar el año, 18 buses de las empresas Etmimsa, Etnassac y Angamos fueron incendiados en una cochera en Ate, evidenciando la capacidad de acción de las mafias. Incluso colectiveros y mototaxistas terminaron bajo el dominio de bandas criminales. Así concluye un 2025 teñido de sangre, con la esperanza de que el 2026 marque el inicio de una verdadera lucha para frenar esta epidemia de extorsión que golpea al país.