El Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona realizó el primer trasplante facial del mundo utilizando tejido de una donante que había solicitado la eutanasia, de acuerdo con la legislación vigente en España desde 2021. La intervención fue anunciada oficialmente en febrero de 2026, tras varios meses de seguimiento clínico, y marca un precedente en el ámbito de la donación de órganos y tejidos.
La receptora, identificada como Carme, presentaba graves secuelas a causa de una infección bacteriana que provocó necrosis en su rostro y comprometió funciones básicas como el habla, la respiración y la alimentación. Tras la cirugía, el equipo médico logró restituir estas capacidades, lo que permitió una mejora significativa en su calidad de vida.
SOBRE EL PROCEDIMIENTO
El procedimiento, considerado uno de los más complejos en cirugía reconstructiva, requirió la participación de alrededor de 100 especialistas, entre cirujanos plásticos, expertos en microcirugía, anestesiólogos e inmunólogos. El equipo multidisciplinario también incluyó psicólogos clínicos y profesionales de rehabilitación para el acompañamiento integral de la paciente.
La intervención tuvo una duración aproximada de 24 horas e incluyó el trasplante de piel, tejido adiposo, músculos, huesos faciales y nervios periféricos. Para asegurar la reconexión de vasos sanguíneos y nervios, los médicos emplearon técnicas avanzadas de microcirugía vasculonerviosa, lo que permitió recuperar la función motora, la sensibilidad y la expresividad del nuevo rostro.
Previo a la operación, los especialistas realizaron una planificación tridimensional mediante tecnología 3D, elaborando modelos de la donante y la receptora para lograr un ajuste preciso de las estructuras óseas y los tejidos blandos. Esta preparación facilitó la adaptación anatómica durante la cirugía.
La donante, una mujer que accedió a la eutanasia, manifestó de manera anticipada su voluntad de donar sus órganos y su tejido facial, con el objetivo de ayudar a otra persona a recuperar funciones vitales. El equipo médico calificó este gesto como extraordinario y destacó que la planificación previa fue determinante para la viabilidad de la intervención.
De acuerdo con el marco legal español, no está permitido el contacto entre las familias de donantes y receptores, por lo que ambas partes no establecieron comunicación directa. No obstante, la paciente expresó su agradecimiento por la decisión de la donante, que hizo posible el procedimiento y su recuperación funcional.