China cerró el año 2025 con el mayor superávit comercial jamás registrado, al alcanzar los US$1,19 billones, a pesar del escenario de alta tensión comercial con Estados Unidos. La cifra superó ampliamente el récord previo de 2024 y confirmó que, incluso bajo un entorno de restricciones arancelarias impulsadas por el presidente estadounidense Donald Trump, el comercio exterior chino mantuvo una expansión sólida, impulsada por la fuerte demanda internacional.
Este resultado fue posible porque, aunque las ventas chinas hacia Estados Unidos se redujeron, el país asiático compensó esa caída ampliando sus exportaciones hacia otras regiones como el sudeste asiático, África y América Latina. Según las autoridades aduaneras chinas, sectores vinculados a tecnologías limpias, inteligencia artificial y robótica fueron los que mostraron mayor crecimiento, consolidando el viraje de China hacia productos de mayor valor agregado.
Un mercado interno débil refuerza el superávit externo
El récord también estuvo influido por factores internos. La desaceleración de la economía china, marcada por la crisis del sector inmobiliario y el elevado endeudamiento, redujo el consumo y la inversión, lo que limitó las importaciones. En 2025 estas apenas crecieron 0,5%, mientras que un yuan más débil y la inflación en economías occidentales hicieron que los bienes chinos resultaran más competitivos en los mercados globales.
No obstante, los analistas advierten que este desempeño tiene un doble filo. Si bien el auge exportador sostiene el empleo y la producción industrial, también aumenta el riesgo de que otros países impongan nuevas barreras comerciales ante la llegada masiva de productos chinos de bajo precio. A ello se suma la persistencia de aranceles estadounidenses, pese a la tregua alcanzada tras la reunión entre Trump y Xi Jinping en octubre, lo que mantiene un escenario de incertidumbre para el comercio mundial.