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Diez horrendos métodos de tortura que persisten hasta hoy [FOTOS]

Diez horrendos métodos de tortura que persisten hasta hoy [FOTOS]
Submarino o ahogamiento: El prisionero, con la cabeza cubierta y sobre una tabla inclinada, es interrogado. Durante el proceso, se le vacía agua hasta que su estómago no puede más y luego es golpeado en el estómago y costillas. El 'simulacro de ahogamiento' puede durar horas y repetirse múltiples veces a lo largo de las 24 horas del día. Causa convulsiones, vómitos, pérdida de conciencia temporal y crisis de histeria. Fue aprobado por el exvicepresidente de EE.UU. Dick Cheney para obtener información de "terroristas". Foto: Internet.
Privación del sueño: El prisionero, desnudo, permanece solo en un cuarto blanco iluminado todo el tiempo. Si intenta dormir hay gente que entra y lo golpea. Además lo obligan a parmanecer parado o en posiciones incómodas. Esto puede durar hasta tres días. La privación del sueño puede causar alucinación, espasmo corporal, dolor de cabeza intenso y pérdida temporal de memoria. Foto: Internet.
Técnica de la pared o walling: Consiste básicamente en dar golpizas y azotar contra la pared al prisionero. Su mayo efecto es psicológico, pues al acorralar a la víctima se le hace sentir totalmente como presa de sus captores, mientras se empodera al agresor. Foto: Internet.
Aislamiento y confinamiento: El prisionero desnudo, atado de pies y manos, es encerrado en una caja oscura sin poder comer o siquiera ir al baño. También puede realizarse en un cuarto oscuro. Foto: Internet.
Amenaza psicológica: El prisionero atado, con la cabeza gacha y prohibido de moverse es interrogado. Durante ello, se le brinda información de su familia y amigos, mientras se le amenaza con atentar contra ellos si no coopera. La técnica de terror social es de las más usadas en todo el mundo y el nivel de estrés puede llegar a enloquecer a la víctima. Foto: Internet.
La celda fría: El prisionero permanece desnudo en una celda con el aire acondicionado al máximo. También se le impide comer o dormir sin saber por cuánto tiempo durará el castigo. Se les alimenta por vía rectal y se les priva del sueño. Foto: Internet.
Música y ruidos altos prolongados: En un patio, el prisionero con la cabeza cubierta y audífonos, es sometido a música a todo volumen elegida especialmente por los captores y permanece sentado bajo el sol por horas con los ojos vendados. Luego se le empuja a un cuarto o patio con otros presos y se les golpea. Crea desorientación total y reduce a la indefensión a la víctima. Foto: Internet.
Pistolas eléctricas Taser: Ante la desobediencia, el prisionero es disparado con pistolas eléctricas para inmovilizarlo y dejarlo inconsciente. Este tipo de armas descarga aproximadamente 50 000 voltios. Foto: Internet.
Horca invertida: Con una bolsa en la cabeza y los brazos atados tras la espalda, el prisionero es alzado de los brazos con una polea hasta levantarlo del suelo. El peso del cuerpo poco a poco vencerá hasta dislocar los hombros. Este método fue usado en la infame cárcel de Abu Ghraib en Irak, incorporando descargas eléctricas y abuso sexual. Foto: Internet.
Perros de caza: El prisionero es rodeado por perros hambrientos y furiosos a punto de ser soltados para atacar, también fue usado en Abu Ghraib y fue aprobado por altos mandos militares estadounidenses. Foto: Internet.

Pese a que la palabra tortura puede evocar en nosotros imágenes de salvajismo y barbarie propias de la Edad Media, lo cierto es que lamentablemente, en pleno siglo XXI, estas horrendas prácticas continúan entre los seres humanos.

Desde la Segunda Guerra Mundial estos métodos han cambiado, y países como EE.UU. los perfeccionaron a través de un largo historial de intervenciones militares en distintos países. Los casos más recientes y controversiales de torturas los hemos visto en Irak y Siria.

Aunque es un tema escabroso, es una responsabilidad conocer sobre esta situación que es considerada como una práctica válida por ciertos regímenes. Conocer la realidad es la única forma de mantener la esperanza de que algún día podremos cambiarla para bien.

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