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Perdió los brazos a los 7 años y ahora es el encargado de sacar adelante a su familia

Chen Xinyi tiene la gran responsabilidad de cuidar a su madre, una persona mayor que no puede valerse por sus propios medios. Foto: boredpanda.es
De acuerdo con lo que dicen sus vecinos, Xinyin puede realizar todo tipo de labores sin problemas. Incluso trabaja más que otras personas. Foto: boredpanda.es
Él tuvo que aprender a cocinar para poder alimentarse a sí mismo y a su madre. Foto: boredpanda.es
Por supuesto que no fue una tarea fácil pero la necesidad lo llevó a aprender. Foto: boredpanda.es
Tiene una cicatriz en el pie de la primera vez que intentó usar un cuchillo. Foto: boredpanda.es
Desgranar el maíz puede ser una de las tareas más complicadas para Xinyin. Foto: boredpanda.es
Alguna vez le sugirieron a Chen que fuera a mendigar en vez de ocuparse de la granja, algo que jamás aceptó. Foto: boredpanda.es
“No tengo brazos, pero tengo buenos pies. No puedo ir e intentar ganar dinero de esa manera”, dijo Xinyin. Foto: boredpanda.es
Desde que sus hermanos mayores se alejaron, Xinyin se encarga de toda la granja donde tiene cabras, búfalos, gallinas y muchos cultivos. Foto: boredpanda.es
Él es capaz de hacer todo lo necesario para vivir utilizando solo sus pies. Un ejemplo de superación y tenacidad ante la adversidad. Foto: boredpanda.es

La vida no es fácil para muchas personas, menos en épocas como estas donde el más fuerte siempre suele ganar. Pero hay quienes tienen que superar adversidades que quizás sean más complejas que nuestros problemas cotidianos. Esta es la historia de Chen Xinyin, de 48 años, residente en Chonqing al suroeste de China y quien ha tenido una vida bastante dura.

A la edad de siete años perdió los dos brazos tras una fuerte descarga eléctrica. No obstante, eso no fue impedimento para que desde esa edad comenzara a trabajar en la granja de su familia. Cuando cumplió 20 su padre murió y la salud de su madre se resquebrajó, por lo que tuvo que hacerse cargo de ella y ocuparse de todas sus necesidades.

Mendigar no era una opción así que aplicó todos sus conocimientos para sacar adelante su hogar sin la ayuda de nadie. Aprendió a cocinar y a realizar todas las tareas de la casa y nunca descuidó a su madre ni por un momento. Sin brazos y sin el apoyo de un familiar o amigo, Chen viene luchando a diario para sentirse digno pero, sobre todo, satisfecho por afrontar con coraje una dura situación.

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