Esta tierna historia tiene como protagonista a un perro golden retriever de nombre Smiley, el cual tuvo la desgracia de nacer sin ojos y con enanismo. Sin embargo, estas limitaciones no le impiden ser de gran utilidad, pues se ha convertido en un ‘perro terapéutico’ que ayuda a muchas personas con diferentes problemas. Si no hubiera sido salvado por Joanne George, probablemente este entrañable can estaría encerrado en alguna perrera o, en el peor de los casos, muerto. Ahora, a la edad de 12 años, Smiley es un perro de terapia certificado. Aporta cariño y afecto a niños y adultos que tienen discapacidades mentales y físicas graves.
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