Dicen que cuando el hambre aprieta, la vergüenza afloja y es que la vida nos pone a veces en situaciones críticas que nos hacen tomar medidas desesperadas. Para este hombre británico la crisis económica fue el punto de partida para hacer la mayor de sus locuras : tatuarse en la cara URL’s de páginas pornográficas. Billy Gibby (hoy llamado Hostgator Dotcom ) vendió su cuerpo, su cara y su nombre legal como espacios publicitarios a más de 40 empresas tras estar en la bancarrota y, sobre todo, teniendo cinco hijos y una mujer que mantener. “No podía dejar sin hogar a mi mujer e hijos, así que sacrifiqué mi cara para que tuvieran donde vivir”, manifestó este sacrificado padre de familia que hoy vive en Alaska. Para algunos es una simple historia cómica; para otros, toda una lección de amor.
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