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Descubren evidencias de una relación prohibida de los años 70 y se convierten en “obras de arte”

Ella es Margret, la secretaria de Gunter que durante varios años se convirtió en su amante. Aparentemente todo empezó en 1969. Foto: upsocl.com
La pareja vivía con locura; viajaban, se hospedaban en hoteles de lujo, hacían el amor y se tomaban fotografías. Foto: upsocl.com
Gunter K. es el nombre de su amante, un ejecutivo dueño de una compañía constructora. Él tiene 39 años y está casado; su esposa acepta la infidelidad a pesar de la humillación. Margret tiene 24 años y también está casada. Foto: upsocl.com
El hombre se preocupó de documentar todas sus salidas románticas. Era un obsesivo de los detalles. Foto: upsocl.com
Gunter tomaba todas las fotografías posibles y guardaba los tickets de entradas al cine, teatro o cualquier otro establecimiento. Foto: upsocl.com
Durante todo el tiempo que duró su amorío usaron el pretexto típico del "viaje de negocios". Foto: upsocl.com
Las fotos y los documentos encontrados se exhibieron en una galería de Nueva York. Foto: upsocl.com
Leni, la esposa de Gunter, es consciente de la infidelidad pero decide aceptarla para seguir con su matrimonio. Foto: upsocl.com
“Él, el amante perfecto, en verdad es un hombre macho que quiere tener todo bajo control. Margret disfruta de su atención y generosidad. Está feliz de dejarse manipular, es celosa, se embaraza a pesar de haber estado tomando pastillas, tiene un aborto ilegal -por tercera vez en su vida”, cuenta el curador de la exposición. Foto: upsocl.com
El estilo de Margret fue cambiando con el pasar del tiempo. Si al principio era tímida y retraída, después se muestra mucho más confiada y sofisticada. Foto: upsocl.com
“Después de la Navidad el sexo se habrá acabado y no tendrás que bailar con dos mujeres de nuevo”, dice una nota que marcaría el final de este curioso affaire. Foto: upsocl.com
No hay registro de cuándo acabó la relación exactamente ni en qué circunstancias pero se presume que no fue de forma feliz. Foto: upsocl.com

Una infidelidad puede ser muy parecida a un crimen: quien la comete trata por todos los medios de eliminar las evidencias de sus actos y procede con mucha cautela y recelo. Y es que tener una relación extramatrimonial puede generar muchos problemas de todo tipo y provocaría más de una situación desagradable.

Sin embargo, y aunque parezca mentira, hay algunas personas que actúan completamente diferente a lo antes mencionado. Un claro ejemplo de esto es un hombre identificado como Gunter K., un exitoso empresario que durante los años 70 se esmeró en recopilar evidencias de su relación prohibida con quien en esos tiempos era su secretaria.

Él era un obsesivo de los detalles: guardaba documentos, fotografías, cartas e incluso anotaba en una libreta lo que hacía cada día con Margret, su amante de 24 años de edad. Hace un tiempo se encontró un maletín en Alemania con toda esa evidencia, la relación se hizo conocida más de tres décadas después y ahora el material recopilado se expone en diferentes galerías de arte del mundo.

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