Lo llaman el 'efecto perro-gato' y fue parte de un experimento social que realizó una empresa española en una oficina. En las imágenes se aprecia a los empleados de una oficina en París y en Barcelona, un día lunes por la mañana. Todos están con pocas ganas para empezar la semana, hasta que el estado de ánimo cambia inesperadamente cuando ingresan las mascotas. El efecto es la alegría que produce el tener cerca a estos animales en cualquier circunstancia.
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