Según los galenos españoles, que citan a fuentes de su familia, el novelista murió en su domicilio después de haber pasado "una noche tranquila".
El parte médico señala que el literato dejó de existir víctima de un fallo multiorgánico, al momento de su deceso estaba acompañado por su mujer y traductora, Pilar del Río.
Tras varias novelas y textos teatrales, en 1982 le llegó la popularidad internacional con “Memorial del convento”, un prestigio que consolidó con títulos como “La balsa de piedra” (1986), la pieza teatral “La segunda vida de Francisco de Asís” (1987), “Historia del Cerco de Lisboa” (1989) y “El Evangelio según Jesucristo” (1991).
Desde 1993, Saramago trasladó su residencia a la isla canaria de Lanzarote y, tras publicar su cuarta obra de teatro, “In nomine Dei”, entró a formar parte del Parlamento Internacional de Escritores.