Cultura

FOTOS: los 10 animales extintos que científicos podrían resucitar

Smilodon. Fue un género de félido de dientes de sable cuyos machos podían pesar hasta 300 kilogramos. Apareció en América del Norte a finales del Plioceno y se extinguió en América del Sur durante el Gran Intercambio Americano. Son famosos por sus enormes caninos, que lo convierten en uno de los mamíferos prehistóricos más populares. / Foto: The New York Times'
Daiji o delfín chino de río. Vivió en el río Yangtze (China). En el año 2008 fue declarado completamente extinto. El fin de la especie se atribuye a la sobrepesca, la construcción de represas, la degradación ambiental y a las colisiones de embarcaciones con estos animales. / Foto: The New York Times
Mamut lanudo o mamut de la tundra. Fue una especie de la familia de los elefántidos adaptada al clima extremo de la Edad de Hielo gracias a su largo pelo enmarañado y de un tamaño similar al del elefante medio actual. / Foto: The New York Times
La vaca marina de Steller. Medía 8 metros de largo y de entre 4 y 10 toneladas de peso. Apenas 27 años después del descubrimiento de la especie en 1741 por el médico Georg Wilhelm Steller, integrante de la expedición rusa de Vitus Bering frente a la península de Kamchatka, fue abatido el último ejemplar. / Foto: The New York Times
El lobo marsupial, lobo de Tasmania o tigre de Tasmania. Fue el marsupial carnívoro más grande del mundo. Los adultos medían entre 100 y 180 centímetros de longitud, incluida una cola de 50-65 centímetros, y pesaban entre 20 y 30 kilogramos. El ejemplar más grande conocido medía 290 centímetros del hocico a la cola. Se cree que se extinguió en el siglo XX. / Foto: The New York Times
Bucardo ('Capra pyrenaica pyrenaica'). El 5 de enero del año 2000 se halló muerta la última bucarda que vivía en España. Es una de las subespecies de cabra montés que ha sido exterminada directamente por el hombre. / Foto: The New York Times
Cuaga o quagga. Fue una subespecie de cebra común, pero tenía un pelaje pardo rojizo no rayado en el lomo y cuartos traseros, y salpicado de rayas negras en la cara, cuello, costados y crines, mientras que el vientre y las patas eran enteramente blancas. En 1883 murió el último ejemplar, que vivía en cautividad en el zoo de Ámsterdam. Con todo esto, es el único animal extinto cuyo ADN ha sido extraído, secuenciado y estudiado en su totalidad. / Foto: The New York Times
Dodo o dronte. Era un ave no voladora endémica de las islas Mauricio, océano Índico. Estaba relacionada con las palomas que habían dejado de volar para volverse terrestres. La propagación de nuevas especies en la isla por los colonos, incluidos cerdos, macacos cangrejeros, perros, gatos y ratas, y la aparición de nuevas enfermedades acabó con la especie: el último ejemplar fue visto en 1662. / Foto: The New York Times
Uro euroasiático. Desapareció debido a la caza, el retroceso de los bosques y la domesticación. La última subespecie en extinguirse fue la europea, con la muerte de la última hembra en un bosque de Polonia en 1627. / Foto: The New York Times
Mastodonte americano, la especie más reciente y conocida del género de los mamuts. Se cree que desaparecieron de América del Norte durante la extinción en masa de la megafauna del Pleistoceno, debida supuestamente a un rápido cambio climático. / Foto: The New York Times

Basándose en la opinión de ingenieros genéticos y biólogos, el prestigioso diario The New York Times reveló una lista con los 25 animales que podrían volver a la vida gracias a la ciencia. En ella se indica que estos animales califican para ser resucitados, y es que ofrecen una importante función ecológica, además de ser muy queridos por la humanidad. Esto sería posible si es que se logra suministrar muestras de ADN de buena calidad o de células germinales y, por su puesto, contar con la posibilidad de reintroducirse en la naturaleza salvaje, es decir, tener al alcance sus hábitats naturales preservados. Cabe señalar que en 2012, la Sociedad Geográfica Nacional convocó una conferencia con la participación de unos 40 especialistas de todo el mundo para debatir las posibilidades científicas y éticas de 'resurrección' de estas especies extintas; sin embargo, aún no se ha llegado a conclusiones claras. 

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