Cultura

FOTOS: las 10 torturas más crueles de la Edad Media y sus aterradoras máquinas

El tormento de la rata: Se colocaba sobre el abdomen de la víctima una jaula abierta por su base. En el interior se encontraba la rata que venía a ser molestada por los torturadores, con fuego principalmente. El animal despavorido buscaba la manera que fuera para escapar y terminaba por excavar un túnel en las entrañas de la víctima.
La cuna de Judas: Es un instrumento de tortura utilizado principalmente para sacar confesiones. Consiste en una pirámide puntiaguda, sobre la cual se alza a la víctima para después dejarla caer una o varias veces, de modo que la punta topara con la zona genital o anal con mayor o menor presión dependiendo de cómo evolucionara la confesión.
Las uñas de gato: Son un instrumento de tortura que consiste en largas pértigas con ganchos o rastrillos en su extremo, con los que se arañaba la piel desnuda del torturado, el cual estaba atado e inmovilizado. Permite arrancar la piel a tiras o desgarrar la espalda, pecho o abdomen del condenado. Estas heridas podían infectarse, o ser usadas para posteriores torturas.
Empalamiento: La víctima debía sentarse en una gran estaca puntiaguda. Se dice que Vlad el Empalador de Rumania, mejor conocido como Conde Drácula, ejecutó entre 20,000 a 300,000 personas usando este método.
Mutilador de senos: Las mujeres que cometían aborto o adulterio se les aplicaba esta horrenda ejecución en la que, con este aparato, se les mutilaba ambos senos.
Rueda Tronadora: Se hacía girar una rueda lentamente y la víctima estaba amarrada con sus extremidades colgando. El ejecutor le daba sendos golpes con un mazo metálico quebrándole poco a poco sus huesos. Muchas veces se le dejaba con vida a la víctima (aunque totalmente destrozada) y se ponía la rueda lo más alto posible para que las aves terminaran de hacer el trabajo.
La Sierra: Se colgaba boca abajo a una persona y luego con una cierra se le cortaba el tronco desde la línea del ano o vagina.
Limpieza del alma: Método de tortura empleado por la inquisición española consistente en hacer beber a la víctima alguna cosa hirviente o caliente ya sea agua, hierros, carbones, e incluso jabón, dada la creencia de que el alma de las brujas era un alma corrompida y de esta forma se limpiaría.
Doncella de Hierro: Eran introducidos y las puertas cerradas lentamente, por lo tanto, las puntas afiladísimas le penetraban en los brazos, en las piernas en varios lugares, en la barriga, en el pecho, en la vejiga, en la raíz del miembro, en los ojos, en los hombros y en las nalgas, pero no tanto como para matarlo, y así permaneció haciendo gran griterío y lamento durante dos días, después de los cuales murió”.
El toro de Fálaris: Consistía en meter a los herejes dentro de una esfinge de bronce o hierro con forma de toro, quemándolos vivos. Esto divertía especialmente a los espectadores, ya que los alaridos de las víctimas se podían escuchar a través de la boca del toro, asemejándose a los mugidos de dicho animal.

Nuestra cómoda forma de vida actual nos hace calificar a las ejecuciones de la Edad Media como terroríficas, sin embargo, estos métodos de tortura eran normales para las personas de esa época. Hay que recordar que la mayoría de la población era pobre, las enfermedades contagiosas eran algo habitual, y la libertad de la inmensa mayoría dependía de ricos terratenientes, pero quizá la característica principal era el poder absoluta de la Iglesia, es por ello que los castigos más crueles eran ordenados por religiosos. Mira algunas de los métodos de ejecución medieval. Advertencia: algunas fotos son muy gráficas y las descripciones no son para débiles de corazón.

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