Lo que hasta ahora solo había podido ser hecho por magos y efectos especiales, se ha convertido en una realidad. John Howell, científico de la Universidad de Rochester y su hijo inventaron una pantalla capaz de volver invisible a objetos de gran tamaño. Se trata de un dispositivo muy sencillo compuesto por espejos y agua que generan un efecto óptico capaz de camuflar a quien se sitúa más cerca del panel. Lo que más llama la atención del invento es su reducido costo de solo 150 dólares.
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