El último mes nuestra ciudad ha sido golpeada por varios incendios de distintas magnitudes, particularmente estos han sido en zonas de bajos recursos. El uso de velas, las conexiones clandestinas, el hacinamiento de las viviendas son una verdadera bomba de tiempo que tarde o temprano termina por estallar dejando a cientos de familias en el abandono material absoluto. La vida después del fuego. Una durísima realidad que se hace cada vez más común en Lima.
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