La restauración del santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, ubicado en la región La Libertad y con más de 400 años de historia, enfrenta un futuro incierto pese a contar con S/ 30 millones comprometidos para financiar las obras mediante el mecanismo de Obras por Impuestos. La solicitud del arzobispo de Trujillo, Alfredo Vizcarra Mori, de resolver el convenio con la empresa Paltarumi ha generado preocupación entre los pobladores, que reclaman la recuperación del templo.
El Arzobispado justificó su decisión al señalar presuntas deficiencias administrativas y técnicas en las condiciones adjudicadas a la empresa. El arzobispo no dio una entrevista y solo se pronunció a través de un comunicado en el que se invoca garantizar transparencia, rigor y respeto al patrimonio. La población cuestiona la falta de información detallada sobre las observaciones y advierte que la demora impide avanzar con la elaboración del expediente técnico, mientras continúa el deterioro del santuario.
Cecilia Vera, presidenta del comité de restauración, afirmó que trabajaron durante tres años para conseguir la viabilidad del proyecto y asegurar el financiamiento privado. Asimismo, expresó sospechas sobre un posible conflicto de intereses relacionado con una integrante del equipo técnico que asesora al arzobispo. Estas declaraciones forman parte de los cuestionamientos planteados por el comité en medio de la controversia por la continuidad del convenio.
¿HAY INTERESES PARTICULARES?
Hasta el momento, no se ha anunciado un nuevo cronograma ni una alternativa de financiamiento definida para ejecutar la restauración. Aunque el arzobispo ha señalado que mantiene su intención de recuperar el santuario, también ha advertido que el diálogo no implica reconsiderar su decisión sobre el convenio. Ante este escenario, los pobladores y el comité insisten en que se aclaren las observaciones y se encuentre una solución que permita concretar las obras.