Pese a sus limitaciones y la adversidad, Jesús Arellano Hilario, se ha convertido en un ejemplo de vida y superación para los pobladores de Chimbote. "Palomita", como lo llaman sus amigos, desde niño tuvo que aprender a usar sus pies frente a la falta de sus dos brazos. Es así, como tras mucho esfuerzo, ingresó a la Universidad ULADECH para estudiar derecho y cumplir su sueño de ayudar a los niños abandonados.
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