La realización de conciertos masivos en la Costa Verde vuelve a estar bajo la lupa. La Marina de Guerra del Perú advirtió que los locales Arena 1 y Costa 21, ubicados en el distrito de San Miguel, estarían funcionando sin la autorización correspondiente de la autoridad marítima, pese a albergar espectáculos con miles de asistentes. La advertencia se da en medio de una controversia por el uso de una franja costera considerada bajo jurisdicción de la Marina.
De acuerdo con el capitán de Puerto del Callao, Micar Velázquez, la Marina es competente sobre los 50 metros contados desde la línea de más alta marea. Según explicó, en 2019 se otorgó a la Municipalidad de San Miguel el uso de esta zona por 30 años para la construcción de parques, jardines, ciclovías y espacios públicos de esparcimiento, pero no para levantar recintos destinados a conciertos masivos.
La autoridad marítima sostuvo que las construcciones de Arena 1 y Costa 21 no fueron autorizadas por la institución y cuestionó las condiciones de seguridad de estos espacios, especialmente por las rutas de evacuación. Velázquez recordó que en un concierto realizado en 2023 se observaron imágenes de asistentes subiendo por el acantilado ante una posible emergencia, situación que, según la Marina, evidenciaría el riesgo que representa evacuar a miles de personas en una zona con alto tránsito y accesos limitados.
MUNICIPALIDAD DE SAN MIGUEL RESPONDE A CUESTIONAMIENTOS
Desde la Municipalidad de San Miguel, el gerente municipal Jorge Román rechazó que se trate de una intervención improvisada y aseguró que la recuperación del borde costero se realizó con criterios técnicos, trabajos de compactación, monitoreos ambientales y asesoría especializada. Además, sostuvo que la autorización de espectáculos con aforo superior a 3 mil personas no depende directamente de la comuna distrital, sino de la Municipalidad Metropolitana de Lima y del Ministerio del Interior, a través de las entidades encargadas de validar las condiciones de seguridad.
El funcionario también señaló que la concesión otorgada por la Marina incluía un componente recreativo, interpretación que para la comuna permitiría este tipo de actividades. Sin embargo, la controversia ya se encuentra judicializada y, según lo expuesto en el informe, una primera instancia habría dado la razón a la Marina. Mientras tanto, la operación de estos recintos continúa generando debate por el aforo, la seguridad, el uso del borde costero para espectáculos masivos.