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FOTOS: estos 10 inventos que cambiaron nuestras vidas nacieron por accidente

Microondas: Percy Spencer trabajaba en un magnetrón un día en el que se le había ocurrido guardarse en el bolsillo una barra de chocolate. Después de un rato descubrió que el chocolate en su bolsa se había derretido. Con ese mismo principio, años más tarde inventaría el microondas. Posteriormente puso el tubo cerca de otros alimentos y se dio cuenta de que en pocos minutos se cocinaban gracias a las ondas de baja densidad emitidas por el cilindro.
Vulcanización: Charles Goodyear un día tiró por accidente caucho natural y azufre sobre una estufa encendida. Así inventó la vulcanización. El caucho surge naturalmente de la savia de los árboles, pero si no se vulcaniza huele muy mal y no resulta muy útil y ni duradero.
Dinamita: Alfred Nobel inventó la dinamita inspirado por un accidente. Resulta que su hermano falleció por una explosión accidental de nitroglicerina. Por eso, el científico decidió encontrar una manera segura de tratar con esa sustancia y la mezcló con tierra de diatomeas como absorbente.
Viagra: En la pequeña ciudad de Merthyr Tydfil, en Gales, se llevaba a cabo una prueba de medicamentos para tratar la angina de pecho. Inesperadamente los pacientes comenzaron a sentir los efectos secundarios del Citrato de sildenafilo, y así fue como nació el Viagra.
Coca-Cola: John Pemberton era un farmacéutico cualquiera que buscaba un remedio en contra de los dolores de cabeza, así se le ocurrió mezclar hojas de coca con nuez de kola. Accidentalmente, su asistente le agregó agua carbonatada.
Celofán: El ingeniero Jacques Brandenberger quiso crear un material que evitara las manchas en los manteles. Realizó varios ensayos fallidos en su laboratorio hasta que en uno de esas pruebas se dio cuenta de que el líquido viscoso que había aplicado sobre una tela había creado una capa que se podía separar y que además podía ser adhesiva. En 1908 nació el celofán.
Los Rayos X: En 1896, el físico Wilhelm Conrad Roentgen había descubierto la relación entre unos extraños rayos catódicos que atravesaban papel y metales y la emulsión fotográfica. Es por esto que se decidió a experimentar con humanos. Le pidió a su esposa que colocase la mano durante quince minutos sobre la placa de cristal que había creado. Al revelar la misma, apareció una imagen histórica: las falanges de la mano de Berta con su anillo de bodas.
Velcro: Georges de Mestral notó que algunas semillas de plantas que crecían por el camino se le quedaban pegadas al pantalón. Así fue como se le ocurrió crear una cinta con pequeños ganchos pegada a un malla enmarañada. Desde entonces comenzó a vender 55 mil km de velcro al año y se hizo multimillonario.
Penicilina: Alexander Fleming se fue de vacaciones y dejó ahí tiradas varias placas de Petri. Cuando regresó, las placas estaban llenas de hongos; por alguna razón le dio curiosidad de verlos con el microscopio. Eran hongos de Penicillum y habían matado a las bacterias.
Los fuegos artificiales: Existen varias teorías sobre el descubrimiento de la pólvora y los fuegos artificales. Una de las más populares explica que hace 2.000 años un cocinero chino utilizó para hacer fuego al aire libre una mezcla con ácido sulfúrico, salitre y carbón vegetal.

Parece ser que las equivocaciones no siempre son tan malas como parecen. En enero de 2014, la comunidad científica determinó que el español Santi Trias Bonet había hallado por casualidad una forma de energía limpia y barata a partir de una máquina que utiliza la presión del agua para generar electricidad, convirtiéndose en el último ejemplo de que algunos inventos nacen por accidente. A lo largo de la historia nos encontramos con hallazgos sorprendentes que fueron descubiertos por una simple coincidencia. A continuación conoce algunos de los casos.

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