Salud

Científicos revelan cómo la grasa corporal impulsa el crecimiento del cáncer

Foto: Internet.

Durante décadas, los médicos observaron que la obesidad estaba asociada a un mayor riesgo de cáncer. Ahora, una investigación científica logró explicar por qué ocurre este fenómeno. Un estudio publicado en la revista JAMA reveló que el exceso de grasa corporal no solo almacena energía, sino que altera el sistema inmunitario y crea un entorno biológico favorable para el crecimiento de tumores.

Cómo la grasa corporal debilita las defensas contra el cáncer

La revisión científica, liderada por investigadoras como Sherry Shen, Kristy A. Brown y Angela K. Green, señala que el tejido adiposo actúa como una fuente activa de señales químicas que interfieren con las defensas naturales del organismo. Según los datos analizados, la obesidad está relacionada con cerca del 10% de los diagnósticos de cáncer en el mundo, y con hasta el 50% de los casos en algunos tipos específicos, como el cáncer de endometrio o de hígado.

El estudio explica que el exceso de grasa provoca inflamación crónica en el cuerpo, un proceso que puede dañar el ADN de las células. Además, el tejido adiposo produce hormonas como estrógenos y leptina, que pueden actuar como combustible para el crecimiento de ciertos tumores.

A esto se suma un efecto aún más preocupante: la supresión del sistema inmunitario. Los investigadores observaron que en personas con obesidad las células T y las células NK (Natural Killer) —encargadas de detectar y destruir células cancerosas— pierden eficacia, lo que permite que los tumores crezcan sin ser detectados en sus etapas iniciales.

El peso corporal y la prevención del cáncer

Los científicos también identificaron un punto clave para reducir el riesgo. De acuerdo con el análisis clínico, perder al menos el 10% del peso corporal puede revertir varios de los procesos moleculares asociados con el desarrollo del cáncer.

Al alcanzar ese umbral, el entorno inflamatorio disminuye y el sistema inmunitario recupera parte de su capacidad para reconocer y eliminar células malignas. Este hallazgo también redefine el papel de tratamientos recientes contra la obesidad, como los fármacos agonistas de GLP-1 o la cirugía bariátrica, que podrían tener un impacto directo en la prevención oncológica.

Además, la investigación destaca la influencia de la microbiota intestinal. Bacterias beneficiosas como Akkermansia muciniphila podrían ayudar a reducir la inflamación generada por el tejido adiposo y reforzar la respuesta inmunitaria, lo que abre nuevas líneas de estudio sobre la relación entre metabolismo, obesidad y cáncer.

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