En realidad, dichos hallazgos, publicados en la última edición de la revista digital 'PLoS Medicine,' no son demasiado sorprendentes; máxime si se tiene en cuenta que se ha constatado algo parecido entre los laboratorios dedicados a la producción de medicamentos.
Investigadores del Hospital Infantil de Boston (EEUU) han revisado 111 estudios realizados con lácteos, zumos y refrescos encaminados a demostrar alguna cualidad saludable de los mismos.
Aproximadamente la mitad de estos trabajos estaba financiada íntegramente por fabricantes de bebidas; el resto estaba promovido por organizaciones sin interés comercial (universidades, fundaciones, instituciones sanitarias, agencias gubernamentales...) o estaban pagados de manera mixta.
Una parte de los autores analizó las conclusiones de los artículos sin saber qué financiación tenían. La otra, clasificó a los patrocinadores sin conocer las conclusiones.
Una vez que se cotejaron los resultados, se comprobó que los estudios pagados en su totalidad por la industria presentaban unas probabilidades entre ocho y nueve veces mayores de que los resultados fueran beneficiosos para los intereses de la marca.
Es más, ninguno de los seguimientos que había recibido dinero de los fabricantes había arrojado resultados negativos con respecto a sus productos; algo insólito ya que, incluso en el sector farmacéutico, se han dado casos de empresas que han costeado estudios que han dado al traste con un medicamento o con un procedimiento médico.
LOS MOTIVOS
Las razones de que el que paga siempre salga beneficiado pueden ser varias. Quizá la industria no invierta en ensayos cuyos resultados prevea que no le va a beneficiar.
También cabe la posibilidad de que las hipótesis de las que se parten se formulen de acuerdo a los intereses de quien pone el capital o que las marcas no publiquen los datos que no les favorecen.
En cualquier caso, y dado que en muchas ocasiones las guías de salud pública relativas al consumo de estos productos se elaboran en función de dichos trabajos científicos, los autores de la revisión sugieren que sus conclusiones sean tenidas muy en cuenta y que de cara al futuro aumente el volumen de investigaciones que se llevan a cabo gracias a organizaciones independientes cuya evolución no dependa de las ventas de estos productos.
(Tomado de El Mundo)