Según publica en su edición de hoy el diario 'La Primera', un alto funcionario de la Santa Sede le informó a Cipriani que durante la reunión que sostuvo con Olivera, éste manifestó que las cartas falsas que llevaba eran auténticas.
En su testimonio, el cardenal indicó que el Vaticano en ningún momento le solicitó que no se investiguen estos hechos, aunque pidió que no se difundiera las misivas apócrifas para evitar un daño mayor a los dos prelados. En cambio, estos pidieron al presidente Alejandro Toledo conocer la verdad de los hechos, aunque sea en forma reservada.
Asimismo, remarcó que el embajador nunca lo buscó para conocer sobre la autenticidad de la carta que llevaba su firma y que supuestamente fue remitida al ex presidente Valentín Paniagua.
El prelado también declaró ante la jueza que sí tuvo conocimiento de la emisión de un comunicado, del 9 de junio del 2004, por parte de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP), donde le sugerían a ambos obispos no responder a las citaciones de la Fiscalía para dar sus versiones sobre este tema.