Santa Rosa de la Yunga, un pueblo en la lejana Jaén, en la región Cajamarca fue testigo de una masacre de parte de una banda delincuencial autodenominada “Los Escorpiones”, dirigida desde la cárcel. La comisaría del lugar fue testigo de las horrendas muertes de tres policías quienes tenían la misión de defender el orden.
Además fueron asesinados civiles, en un hecho que fue planeado para robar las amas de los Policías que hacían guardia en aquel momento.
Panorama nos cuenta el relato de la única sobreviviente, Martha Guerrero, una crónica de homicidios a sangre fría.