En el Perú, más de 4 millones de personas trabajan al aire libre, según INEI. El verano acaba de comenzar nuestro país y con él llegan temperaturas que ya superan los promedios históricos en distintas regiones del país. En ciudades de la costa norte como Piura y Tumbes, los termómetros alcanzan con frecuencia los 35°C a 38°C, mientras que en zonas altoandinas la radiación solar se intensifica, elevando el riesgo de estrés por calor para quienes trabajan al aire libre.
Según datos del INEI, más de 4 millones de personas trabajan al aire libre, eso quiere decir que el calor no es solo un factor climático, sino un riesgo laboral crítico que las empresas deben gestionar para evitar impactos en la salud, la seguridad y la continuidad del negocio.
“Proteger a quienes trabajan bajo el sol no es solo una obligación, es una decisión estratégica ya que reduce pérdidas, evita accidentes, sostiene la productividad y fortalece la confianza en las empresas que cuidan a su gente”, explicó Gustavo Melquiades, Director de Placement y Siniestros de Riesgos Humanos de Gallagher Perú.
Este escenario impacta directamente a sectores que sostienen su operación bajo el sol, como construcción, agricultura, transporte, energía o logística, industrias donde se concentra una parte importante de la fuerza laboral peruana. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cuando la temperatura supera los 34 °C, los trabajadores pueden perder hasta el 50% de su capacidad laboral, además de aumentar significativamente la probabilidad de errores operativos y accidentes.
En esa línea, Gallagher Perú recomienda:
• Implementar hidratación constante mediante estaciones de agua en campo y pausas obligatorias cada 60 - 90 minutos para evitar la deshidratación y la fatiga.
• Ajustar horarios de trabajo, priorizando labores de mayor esfuerzo físico en las primeras horas del día y evitando la exposición en el pico de calor del mediodía.
• Adoptar tecnologías de monitoreo en tiempo real (sensores ambientales o wearables) para medir temperatura, radiación y señales de alerta temprana de estrés térmico, reduciendo errores y accidentes laborales.
• Programar descansos en sombra o zonas frescas, habilitando puntos de enfriamiento que ayuden a regular la temperatura corporal en personal expuesto al sol.
“Contar con una póliza de seguros no es suficiente si no se controlan los riesgos desde la prevención. El estrés por calor puede generar accidentes, elevar costos por ausentismo médico y afectar la estabilidad de las operaciones. Las empresas deben actuar ahora, al inicio del verano, para proteger a su gente”, mencionó Gustavo Melquiades, Director de Placement y Siniestros de Riesgos Humanos de Gallagher Perú.