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FOTOS: ¿Cómo son las cárceles en Noruega? Te sorprenderás al descubrirlo

Fundada en 1982, la prisión Bastoy está ubicada en una isla de una milla cuadrada cubierta de pinos y rodeada de costas rocosas, con vistas al océano dignas de una postal. Foto: expansion.mx
Parece más un centro de vacaciones que una cárcel y los prisioneros gozan de libertades impensables en cualquier otro lugar. Foto: expansion.mx
Los internos de Bastoy tienen una biblioteca envidiable donde pasan largas horas disfrutando de textos muy interesantes. Foto: expansion.mx
La cocina es tan grande y equipada como la de un restaurante de lujo. Aquí trabajan varios internos que decidieron tener este empleo mientras cumplen su condena. Foto: expansion.mx
La idea es que la prisión funcione como un pequeño pueblo autoustentable. Los internos reciben un sueldo por su trabajo. Cincuenta y nueve coronas noruegas por día, aproximadamente 10 dólares. Foto: expansion.mx
"¿Qué hay de malo si hemos creado un campamento para delincuentes?”, pregunta Arne Kvernvik Nilsen, gobernador de la prisión y psicólogo. “Deberíamos tratar de reducir el riesgo de reincidencia, porque si no, ¿qué sentido tiene el castigo, excepto favorecer el lado más primitivo del ser humano?", agrega. Foto: expansion.mx
Hay una playa donde los prisioneros toman sol en el verano, pescan en lugares ideales, y aprovechan el sauna y las canchas de tenis. Foto: expansion.mx
Un 20% de los prisioneros condenados a las prisiones de Noruega reincidieron en sus delitos. En Bastoy, esa cifra es más baja aún, dicen los funcionarios: aproximadamente un 16%. Foto: expansion.mx
El objetivo, dice Nilsen, es crear un entorno donde las personas puedan construir su autoestima y reformar sus vidas. Foto: expansion.mx
Ellos pueden elegir cómo pasar su condena: eligiendo cuidar de los animales, de la agricultura, cocinando o con alguna actividad que ayude al mantenimiento del lugar, y que sea un aporte a la sociedad. Foto: expansion.mx
Los prisioneros tienen que presentarse ante las autoridades varias veces al día para que los guardias sepan que siguen en la isla. Solo necesitarían robar uno de los botes de la prisión para cruzar el canal, dicen muchos internos. Foto: expansion.mx
Cada cabaña tiene 6 dormitorios individuales. El alcaide a cargo de esta prisión dice que es una oportunidad para que que los reos inicien una nueva vida, basándose en el respeto y la cooperación. Foto: expansion.mx

Por lo general, cuando hablamos de cárceles pensamos en lugares bastante desagradables y muy peligrosos donde solo los más fuertes pueden sobrevivir. De igual manera, nos imaginamos un recinto muy precario donde la calidad de vida es mínima. Sin embargo, en algunos países piensan diferente y creen que los centros penitenciarios no tienen por qué ser así.

Es el caso de Noruega y la cárcel de Bastoy, ubicada en una isla a 75 kilómetros de Oslo. La particularidad de esta prisión es que no tiene rejas, ni muros, ni torres de vigilancia. Si bien por razones obvias está totalmente aislado, no tiene mayores medidas de seguridad. Además, la calidad de vida dentro de este presidio es de gran nivel y muchos ya quisieran vivir en dichas instalaciones.

Bastoy alberga en total a 115 internos que enfrentan condenas por violaciones, asesinatos y narcotráfico y ellos mismos tienen la posibilidad de elegir el trabajo que tendrán que realizar en dicha cárcel. Los presos viven en cabañas pequeñas que parecen contar con todo tipo de comodidades y podrían ser confundidas con bungalows de un club campestre.

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