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Parece un simple almacén pero lo que hay dentro pudo salvar cientos de vidas en los años 80

Casi 30 años después, este hombre observa con nostalgia su increíble obra que pudo salvar muchas vidas. Foto: sliptalk.com
Bruce tenía muy claro su plan y se dedicó a cumplirlo estrictamente. Foto: sliptalk.com
Bruce tomó los marcos de 42 autobuses escolares y colocó hormigón sobre ellos para crear el interior del búnker. Foto: sliptalk.com
El lugar es realmente enorme y tiene ambientes específicos para cada cosa. Incluso tiene su propia capilla. Foto: sliptalk.com
Todo el lugar es alimentado por generadores diesel conectados en serie y se considera que es prácticamente impenetrable por otra cosa que no sea un ataque nuclear directo. Foto: sliptalk.com
Los servicios higiénicos pueden ser mejores que muchos otros que se pueden encontrar en establecimientos públicos. Foto: sliptalk.com
Bruce asegura que jamás pensó cobrar a alguien para que pueda quedarse en el búnker. La única condición era que esté dispuesto a colaborar con los trabajos necesarios que el lugar requería. Foto: sliptalk.com
Si bien el objetivo principal de esta construcción era salvar la vida de muchas personas, el entretenimiento no fue un tema descuidado. Por ello había varios televisores. Foto: sliptalk.com
En el búnker había un almacén donde se podía encontrar gran cantidad de alimentos no perecibles. Foto: sliptalk.com
Sin duda fue un proyecto muy ambicioso que pudo concretar con éxito. Foto: sliptalk.com

Durante la época de la Guerra Fría millones de personas vivieron una gran incertidumbre en diferentes aspectos, pero lo que más se temía era que un nuevo enfrentamiento mundial se desate. Ante esta posibilidad que podría provocar devastación absoluta en diferentes países, algunas personas tomaron ciertas medidas y decidieron estar preparados ante cualquier eventualidad.

Fue el caso de Bruce Beach, un hombre que a inicios de los años 80 empezó la construcción de un impresionante búnker que tenía capacidad para albergar a una considerable cantidad de personas. Y es que Bruce pensaba que en cualquier momento podría haber un bombardeo en su ciudad natal al norte de Toronto, en Canadá, así que no corrió riesgos.

De acuerdo a su plan, el refugio tendría capacidad para 500 personas y estaría completamente abastecido con alimentos suficientes como para sobrevivir por varias semanas. Sin duda no fue un trabajo fácil pero sí que logró resultados increíbles. Afortunadamente nunca tuvo que usar el lugar para su verdadero propósito pero se dio el gusto de concretar lo que había pensado.

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