Los vecinos de San Juan de Lurigancho se encontraron con un tenebroso cuadro al despertar el 1 de enero de este año. Iván Valdes yacía al interior de su taxi con un disparo en la cabeza. Ningún vecino oyó cuando se perpetró el crimen debido al ruido de los artefactos pirotécnicos y habría sido realizado por un sicario contratado por su pareja sentimental, según manifestaron los familiares.
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