Hasta hace una semana era un conocido adicto a la “pasta”, pero ahora lo vemos rehabilitado, tal cual una nueva persona. Nos referimos al Tiburón Negro de la ribera del río Rimac, un señor de Lima oculta que vivía al costado de las cenizas de la droga que lo consumió por años.
Hoy es Facundo, un hombre que renació para reencontrarse con la fe y la voluntad de volver a su familia, aquellas personas que nunca dejaron de amarlo.