La inseguridad ciudadana continúa afectando a diversos sectores económicos del país, y las bodegas no son la excepción. Según la Asociación de Bodegueros del Perú, más de 5 mil establecimientos han cerrado entre 2021 y 2026 debido a la extorsión, evidenciando el impacto de la delincuencia en los pequeños negocios.
El presidente del gremio, Andrés Choy, explicó que tras la pandemia muchos bodegueros comenzaron a usar herramientas digitales como WhatsApp para recibir pedidos; sin embargo, esta modalidad también fue aprovechada por delincuentes y bandas criminales para enviar amenazas y exigir pagos ilegales.
Ante esta situación, los comerciantes han tenido que adoptar diversas estrategias para protegerse, como dejar de publicitarse en redes sociales o cambiar constantemente de número telefónico. Además, el tipo de extorsión ha evolucionado: ya no se exigen grandes sumas únicas, sino pagos diarios de entre 20 y 50 soles o cuotas semanales que oscilan entre 100 y 500 soles.
SITUACIÓN ES CRÍTICA
A pesar de las acciones y reuniones con autoridades, los delincuentes continúan operando e incluso obligan a algunos bodegueros a pagar a más de una organización criminal. Desde la Asociación de Bodegueros del Perú alertan que el 90% de sus 25 mil afiliados ha sufrido extorsión y piden mayor apoyo del Estado para frenar esta problemática.