El miedo se apodera de pasajeros y conductores luego de que delincuentes incendiaran una combi en el Callao, dejándola reducida a cenizas. El ataque afectó directamente el sustento de una familia y volvió a evidenciar la inseguridad en el transporte público.
Este hecho no es aislado, ya que se trata del cuarto atentado en menos de 15 días contra unidades que cubren esta ruta. En ataques anteriores se registraron balaceras con heridos e incluso una víctima mortal, lo que ha incrementado la preocupación de quienes usan este servicio a diario.
Los pasajeros aseguran que viajan con temor constante, optando incluso por sentarse en la parte trasera de las unidades o compartir su ubicación en tiempo real con familiares. Muchos señalan que no tienen otra alternativa para movilizarse, pese al riesgo.
Por su parte, los conductores también viven bajo presión, ya que estarían siendo obligados a pagar cupos a bandas criminales. Sin embargo, otra organización estaría detrás de los recientes ataques, lo que agrava la situación y mantiene en zozobra a todos los involucrados.