Playas de Lima registran decenas de robos en pleno inicio del verano
Más de 80 mil personas colapsan cada fin de semana las playas de Agua Dulce. El incremento de visitantes ha superado la capacidad de los planes municipales de seguridad.

Más de 80 mil personas colapsan cada fin de semana las playas de Agua Dulce. El incremento de visitantes ha superado la capacidad de los planes municipales de seguridad.
Las playas de Lima enfrentan un verano marcado por la inseguridad y la saturación de público. En lo que va del año, se han reportado alrededor de 40 denuncias por robos en zonas del litoral capitalino, principalmente en los balnearios más concurridos de la Costa Verde. Cada fin de semana, miles de personas se concentran en estos espacios, generando un escenario de desorden, congestión vehicular y preocupación constante entre los bañistas.
La percepción de riesgo es compartida por quienes acuden a disfrutar del mar. Vecinos de distritos como Chorrillos y Surco señalan que no se sienten tranquilos al ingresar al agua y dejar sus pertenencias sin vigilancia. Muchos optan por permanecer atentos desde el mar, envolver sus objetos en toallas o pedir apoyo a terceros, evidenciando una sensación generalizada de desconfianza frente a la delincuencia en las playas.
Seguridad en playas de Lima se ve desbordada por alta afluencia de veraneantes
Ante esta situación, algunas municipalidades han puesto en marcha planes de refuerzo para la temporada de verano. En Chorrillos, se activó el programa “Verano Seguro 2025–2026”, que contempla la participación de aproximadamente 100 efectivos entre serenazgo y personal municipal, distribuidos a lo largo de las playas del distrito. Sin embargo, el incremento inesperado de visitantes ha superado ampliamente las proyecciones iniciales.
Según cifras municipales, más de 80 mil personas llegan cada fin de semana a playas como Agua Dulce, lo que representa un aumento cercano al 180 % respecto al año anterior. Esta sobrecarga ha dejado en evidencia las limitaciones operativas de las comunas, que enfrentan restricciones presupuestales y carecen de personal suficiente. Las autoridades reconocen que, pese al apoyo policial, el acceso libre y la masiva concurrencia dificultan el control, por lo que se plantea la necesidad de una mayor intervención del Estado para garantizar la seguridad durante un verano que aún tiene varias semanas por delante.