El dictador venezolano Nicolás Maduro fue capturado y extraído de Venezuela durante un ataque quirúrgico ejecutado por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, en una operación que el propio presidente Donald Trump calificó como un “espectacular asalto” sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial. Según el mandatario norteamericano, la incursión se dirigió contra una fortaleza militar en el corazón de Caracas y culminó con la detención de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, quienes ahora enfrentarán a la justicia estadounidense.
Donald Trump detalló que el poderío militar aéreo, marítimo y terrestre de Estados Unidos fue desplegado de manera coordinada para concretar la operación, la cual se ejecutó con rapidez y precisión. “Fue un embate contra una fortaleza militar para aprehender al dictador Nicolás Maduro y someterlo a la justicia”, afirmó el presidente en un discurso difundido tras la captura, en el que confirmó que ambos detenidos serán juzgados en territorio estadounidense.
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención es la aparente falta de reacción de las Fuerzas Armadas venezolanas. Para Anthony Medina Rivas Plata, presidente del Instituto de Estudios Políticos Andinos, esta situación sugiere una posible traición interna. El analista sostuvo que, pese a la doctrina militar bolivariana que plantea resistencia armada ante una invasión extranjera, no se registró oposición significativa, lo que refuerza la hipótesis de cooperación de altos mandos militares en la entrega de Maduro.
¿QUIÉN OCUPARÁ EL PODER?
La internacionalista Nancy Arellano advirtió que la captura del líder chavista deja un vacío de poder en Venezuela que deberá ser llenado de manera legítima. Señaló que existen escenarios paralelos: el proceso judicial que enfrentará Maduro en Estados Unidos y la necesidad de una transición política en el país, donde sectores de la oposición consideran al líder opositor Edmundo González como una alternativa. Mientras tanto, Estados Unidos atribuye a Maduro y a su esposa cargos por conspiración narcoterrorista, tráfico de cocaína y posesión de armas, en un proceso que podría marcar el inicio del fin del régimen chavista.